En dura pugna con The Velvet Underground por el título de artista más influyente de la segunda mitad del siglo XX, Brian Eno deja un legado musical, tanto en su obra en singular como en sus producciones y colaboraciones, que dan sentido y significado a la palabra inabarcable. Aunque claramente perdido en algún lugar indeterminado de la mitad de los '80 (más o menos a partir de su disco del 83, 'Apollo: Atmospheres & Soundtracks'), su trabajo desde que entró a formar parte del grupo que dio origen al art-rock (Roxy Music) hasta el citado año es, sin duda alguna, necesario. Si sus cajas antológicas dividieron su creación en vertiente vocal e instrumental, aquí añadiremos la de sus producciones.
Su etapa vocal o art-rock es la más permisiva con la inmediatez y la melodía. Injertos experimentales en estructuras que, pese a alejarse de los convenios del pop, no acaban demasiado lejos de ellos. 'Here come the warm jets', 'Taking tiger mountain (by strategy)', 'Another green world' y 'Before and after science' son el cuerpo básico de esta etapa, aunque algunas piezas son intercambiables.
Su otra faceta, la instrumental o ambiental, es posiblemente la que en un principio más popularidad le dio, aunque cualquier grupo de pop mínimamente interesante tiene algo de su etapa pop dentro. También son sus obras más duras y con un trasfondo más teórico que práctico. Extensas superficies de sonidos mantenidos hasta el infinito y la ya conocida escucha a dos niveles: música de fondo pero música también sensible a una escucha formal. Movimientos destacados son 'No pussyfooting' (perfecto mantra cíclico con las guitarras infinitas de Fripp), 'Discreet Music', 'Music for films' y dos obras que dignifican la apertura a otros mundos musicales: 'My Life in the Bush of Ghosts' (con David Byrne), pero sobre todo un, 'Possible Musics' junto al trompetista Jon Hassell con un poder descriptivo enorme.
Su faceta de productor es un eslabón que se ha de destacar, vistos los frutos que esta vertiente de su trabajo nos ha regalado. Posiblemente haya que citar en primer lugar su papel fundamental en la etapa berlinesa de Bowie, que dejó, además de un buen disco como 'Logder' y una canción eterna como 'Heroes', un lp completo y compacto, con dos caras bien diferenciadas (atención a su cara b) como 'Low'. Otro grupo ligado sin más remedio a Eno son los neoyorkinos Talking Heads, que añadieron a su art-punk con toques funk la magia futurista del inglés en tres obras de pop adictivo. La lista incorpora el tecno-pop irónico de Devo, el efímero (porque así debía ser) movimiento no-wave con su obra fundamental 'No-NewYork' o el romanticismo art-rock de Ultravox!. Bueno, y también U2, pero a estas alturas no vamos a estropear una historia tan bonita.
Brian Eno
Discografía Recomendada
Eno
Here Come The Warm Jets
Island, 1973
Eno
Another Green World
Island, 1975
Brian Eno
Music For Films
Polydor, 1978
Por Mikel M. Sanz, 01.01.2004

