Funkadelic

Por Mikel M. Sanz, publicado el 01.02.2004
Continuamos con esa manía nuestra de quedarnos con épocas concretas de nuestros artistas y grupos favoritos, así que al hacer una retrospectiva del colectivo dirigido por George Clinton, no tenemos más remedio (la calidad nos obliga) que dirigir nuestras miradas a sus primeros pasos, los más experimentales y fructíferos. Funkadelic es, en sus primeros años de vida, una máquina que se alimenta de funk, psicodelia, soul y rock avanzado para luego escupir piezas desmesuradas de funk-rock ácido. En el ideario de Clinton caben por igual Jimi Hendrix (misma dicción y manera de cantar), James Brown, los Mothers of Invention de Zappa, Sly Stone o los Stooges de Iggy Pop.

Mutación de The Parliaments (banda de doo wop fundada por Clinton a finales de los '50) al añadir a los elementos meramente vocales de la formación el clásico batería-bajo-guitarra, Funkadelic crece en número año tras año, ganando en miembros y en profundidad, hasta que la lista, bien entrada la década de los '70, se hace interminable. El primer disco, producido como los dos siguientes por Clinton, lleva ya la etiqueta de "A Parliafunkadelicment Tang" y está editado bajo los auspicios de su primera casa discográfica (Westbound Records). La portada y el concepto gráfico en general (algo a lo que el jefe daba mucha importancia) es excepcional, aunque el cénit habrá que ir a buscarlo a la portada doble de su segunda obra (por motivos evidentes).

Este primer disco homónimo al que nos referíamos es todavía una suma de todas las partes mas que el todo que conseguirían en sus siguientes obras. Canciones largas (6 minutos de media), guitarras filtradas (ese fuzz de Eddie Hazel en primer plano), algún que otro truco de estudio, base rítmica musculosa y psicodelia con cierto toque freaky. La integración de estilos es ya total en el siguiente lp, publicado el mismo año, y con el teclista Bernie Worrell (otro puntal del sonido del grupo) igualando (o superando) en protagonismo a la guitarra de Ed. A la misma altura vuela su tercer disco, 'Maggot Brain', encerrado entre dos canciones épicas. Ambos son el claro testimonio de que si hubiera que empaquetar estas dos obras junto a, pongamos tres discos más, sus acompañantes deberían ser el 'There's a riot goin' on' (1971) de Sly and the family stone, el 'Electric ladyland' (1968) de Hendrix o cualquier buen disco alemán de la época. Aquí está la voz de Hendrix con la cadencia de Sly Stone (y la inteligencia produciendo de los dos), las guitarras del de Seattle tocadas con la brutalidad de los Stooges o la Velvet y unos desarrollos instrumentales propios del krautrock alemán. Todo, eso sí, con el latir del funk subyacente.

Discografía Recomendada
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Westbound, 1970

El disco más flojo de esta trilogía que nos hemos montado contiene canciones grabadas en el periodo '68-'69. El sonido es todavía deudor de un soul-funk-blues digamos, clásico, aun así los juegos de guitarra de Hazzel y las estructuras dilatadas de las canciones, sumado al manejo de la mesa de mezclas por parte de Clinton, le dan un aire oscuro, físico y ya en su primer asalto, de otro mundo.

funkadelic :: free your mind... and your ass will follow

Funkadelic

Free Your Mind... And Your Ass Will Follow

Westbound, 1970

En oposición al anterior, este segundo (y de inolvidable título) está grabado en una sóla sesión bajo los efectos de sustancias varias. La intro de la canción titular, MC5 meets Sun Ra en 'Space is the place' , da paso a diez minutos de solos salvajes, recitados free, constantes cambios de ritmo y una libertad absoluta. El resto, cuatro coletazos de funk-rock entre Hendrix y Sly Stone (la misma maestría manejando las mezclas, la manipulación del sonido) y una final 'Eulogy and light' que ríete de los Avalanches esos. Impresionante.

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Maggot Brain

Westbound, 1971

'Maggot brain' (la canción) abre el tercer encontronazo de Funkadelic con el punk-funk progresivo. Diez minutos donde Eddie Hazel dibuja, sobre un colchón mortuorio, dramáticas espirales con su guitarra, mientras imagina la muerte de su madre. Espeluznante. Las tres canciones restantes en la cara a rebajan el tono oscuro, que no la calidad, acentuando el groove y elevando el soul. Tras el trallazo de 'Super Stupid' y esa fantasía funk-pop psicodélica llamada 'Back in our minds', llega el otro punto álgido del disco: 'Wars of Armageddon' o unos Can negros.

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