Repasando La Década (IV)
En los próximos meses vamos a ir repasando en esta sección los mejores discos que nos ha dejado una década que ya se nos escapa de las manos. Lo haremos con seis especiales, a cinco álbumes por tanda: veinte trabajos internacionales y diez nacionales. Por cada recuperación, incluiremos también tres recomendaciones de obras afines, para aquellos que quieran ampliar su campo de acción pisando terreno más que firme. Una ocasión como otra cualquiera para hablar de la música que nos apasiona, ponderar como se merece trabajos que en su momento pasaron desapercibidos entre la marea de ediciones mensuales o reafirmarnos en nuestras opiniones.
Discos internacionales, puestos del 5 al 1
Khonnor
Handwriting
Type, 2004
¿Es ‘Handwriting’ un milagro irrepetible? Por precedentes y consecuentes, incluso más allá de la obra del propio artista, así lo parece. Rodeado por varias ediciones menores en diversos netlabels y bajo diferentes alias (‘I, Cactus’, ‘Grandma’, ‘Gaza Faggot’) el debut y hasta la fecha único largo del joven Connor Kirby-Long es una isla en medio de le década. Haciendo de la necesidad virtud (un ordenador destartalado, un micro de esos que regalan en los cursillos de idiomas a distancia y unos altavoces de pc), Connor levanta un mundo paralelo que lleva la electrónica digital de principios de siglo hacia un enclave de brumas shoegaze, ambient glitcheado e indie-pop ochentero con apego a la oscuridad. Entre el pop etéreo escuela 4AD (Cocteau Twins, This Mortal Coil) y las microscopias emocionales de Dorine Muraille y Donnacha Costello, ‘Handwriting’ injerta los hallazgos de la generación plugin en lo más hondo del corazón adolescente.
Dntel - Life is Full Of Possibilities (2001, Plug Research)
The Notwist - Neon Golden (2002, Domino)
The Postal Service - Give Up (2003, Sub Pop)
Antipop Consortium
Arrhythmia
Warp, 2002
Tras un debut opaco, oscuro y claustrofóbico como ‘Tragic Epilogue’ (2000, 75 Ark), el trío neoyorquino Antipop Consortium (Beans, High Priest, M. Sayyid más Earl Blaize en la pecera) decide, ese mismo año, aceptar la oferta del sello Warp, escenificando así la unión corpórea entre el hip hop underground y la electrónica idm que sublimarían meses después con esta obra maestra del género. Porque ‘Arrhythmia’ consigue empequeñecer los logros del indie-hop de Anticon, Mush, Lex y allegados y, en menor medida, del glitch-hop de su compañero de escudería Prefuse73. Lo hace yendo de cabeza a las raíces, del nuevo estado de las cosas impuesto por Company Flow hasta la electrónica pura y dura de los años cuarenta (‘We Kill Soap Scum’), para salir fortalecido. De producción clara, brillante y minimalista, en ‘Arrhythmia’ hay música concreta (enorme ‘Ping Pong’), distopías sci-fi (‘Dead In Motion’, ‘Human Shield’) y pop futurista a la Kraftwerk (‘Ghostlaws’, ‘Conspiracy Of Myth’). Definitivamente, los Stockhausen del hip hop.
Cannibal Ox - The Cold Vein (2001, Definitive Jux)
El-P - Fantastic Damage (2002, Definitive Jux)
Madvillain – Madvillainy (2004, Stones Throw)
Fennesz
Endless Summer
Mego, 2001
Con la obra de Christian Fennesz en los 2000 lo difícil es elegir. Si apartamos colaboraciones y directos, tres discos tremendos marcan a fuego su paso por el decenio. Desde el descubrimiento que supuso ‘Endless Summer’, hasta su redefinición, vía silencios y espacios abiertos en el reciente ‘Black Sea’ (2008, Touch), pasando por la abstracción de la fórmula en el más estructurado ‘Venice’ (2004, Touch), cualquiera de ellos resulta imprescindible. Pero si hay un álbum que sobresale del resto, es este homenaje, lleno de talento, a la nostalgia del verano eterno personificado en las referencias, ya con la portada y el título, a The Beach Boys. Rompiendo con el sonido arisco y experimental de sus trabajos previos, el de Viena estandariza el tratamiento digital de la guitarra para los años venideros y lo eleva a la categoría de arte. Placentero, dilatado, sin hacerle ascos a la improvisación y en busca constante de la belleza paisajista, el best-seller (junto a Tujiko Noriko) de Mego construye el ‘Systemisch’ (1994, Mille Plateaux) de la década.
Gas – Pop (2000, Mille Plateaux)
Taylor Deupree – Northern (2006, 12k)
Mountains – Choral (2009, Thrill Jockey)
Panda Bear
Person Pitch
Paw Tracks, 2007
‘Person Pitch’ entronca con esa larga tradición de discos fundamentales marcados por un tema extenso, hipnótico y adictivo, a pesar de su desarrollo infinito: ‘Sister Ray’ en ‘White Light/White Heat’, ‘Marquee Moon’ en el debut de Television, ‘O Superman’ en ‘Big Science’ o ‘Djed’ en ‘Millions Now Living Will Never Die’, por poner ejemplos de diversas épocas y géneros. Y como en estos, el segundo trabajo del Animal Collective Noah Lennox viene acompañado por un conjunto a la altura de las circunstancias. La canción en cuestión es, claro está, ‘Bros’, aparecida en un doce pulgadas un año antes en el sello Fat Cat. Sus doce minutos de circularidad pop, guitarras folkies, psicodelia selvática, estética lo-fi y polifonías vocales a lo Beach Boys certifican el estado de gracia de un músico único e inimitable. Partiendo de pequeñas muestras de artistas cercanos en mayor o menor medida a su mundo sonoro (The Tornados, Lee Perry, Kraftwerk), Panda Bear acude a técnicas propias de un dj (repetición, superposición, transiciones) para acabar sonando orgánico y humano, clásico y moderno. Así se mantiene tres años después.
High Places - High Places (2008, Thrill Jockey)
The Dodos – Visiter (2008, Frenchkiss)
Grizzly Bear – Veckatimest (2009, Warp)
Hood
Cold House
Domino, 2001
Dejando a un lado el notable epílogo ‘Outside Closer’ (2005, Domino), ‘Cold House’ supone la cima de una carrera en continua ascensión. Ésta comenzó a mediados de los ’90 con una serie de discos desdibujados y dubitativos. En pleno proceso de formación como banda, Hood parecían crecer estigmatizados ante las alargadas sombras de las grandes figuras del post-rock, el nuevo folk, el indie-rock menos acomodado y la electrónica contemporánea (de Aphex Twin a Disco Inferno, de The Palace Brothers a Sebadoh). En el otoñal y tristísimo ‘The Cycle Of Days And Seasons’ (1999, Domino), los de Leeds daban con lo que habían andado buscando durante media década: un sonido y un álbum a recordar. No contentos con ello, el cuarteto decide subir otro escalón: ponerse a la altura de sus maestros. El paso de gigante acepta como propia la dura tarea de sintetizar en cincuenta minutos un background cien por cien 90’s y un presente excitante, envolviéndolo todo en una lírica gris decadente, con los recuerdos de un pasado mejor y un futuro incierto y doloroso. En ‘Cold House’ las guitarras cristalinas son masajeadas por clicks y glitches, mientras te piden que, en las horas más oscuras, prometas que seguirás adelante. Doseone y Why? entran en incomprensibles bucles que se van desvaneciendo en la niebla para dejar espacio a breaks sintéticos y desencajados, sobre un manto de vientos. ¿Recuerdas aquellos días, cuando tu voz estaba llena de esperanza? Este año ha sido muy duro, gritan, entre ecos fantasmales, baterías que caen a plomo y bajos punzantes. Capacitados para el single (‘I Can't Find My Brittle Youth’), pasan a mayores en la devastadora ‘This Is What We Do To Sell Out(s)’ y el lento discurrir jazzístico de ‘Lines Low To Frozen Ground’ (puro Bark Psychosis). Al final, tras trocear las voces hasta lo irreconocible en ‘You're Worth The Whole World’, te das cuenta de que poco importan las palabras, estás atrapado de por vida en su mood.
Tarwater - Animals, Suns & Atoms (2000, Kitty-Yo)
Radiohead - Kid A (2000, Capitol)
Fridge – Happiness (2001, Temporary Residence)
Por Mikel M. Sanz, 29.11.2009