Sebadoh

Por Mikel M. Sanz, publicado el 30.03.2011
Coincidiendo con la reedición de su obra maestra ('Bakesale', 1994), repasamos la carrera de uno de los buques insignia del indie rock de los '90.

Basement Scene

‘Why Don’t You Like Me?’, ésas fueron las últimas palabras que Louis Knox Barlow, originario de Dayton, Ohio (17 de Julio de 1966) pudo grabar meses antes de ser expulsado de Dinosaur Jr. Y lo hizo, vaya si lo hizo, en un bucle enfermizo arrastrado hasta la extenuación en sus seis minutos de duración. La cosa toma tintes masoquistas si pensamos que la composición es del mismo señor que le daría la patada en el culo, J Mascis. Ése que en ‘You’re Living All Over Me’ (1987, SST) le dejó meter dos de sus canciones, para luego, en su consagración artística y comercial, ‘Bug’ (1988, SST), no guardarle ni un sólo surco. El adiós definitivo se produciría en 1989, tras la gira de presentación del álbum de ‘Freak Scene’, pero Lou llevaba ya varios años inventando el lo-fi rock con la ayuda de un cuatro pistas, las cuatro paredes de un garaje y su fiel compañero Eric Gaffney.

El debut oficioso de Sebadoh, ‘Weed Forestin'’, es una cinta de casete con grabaciones fechadas entre 1986 y 1987 que Lou auto editó ese año, repartiéndose también con las primeras copias de ‘You’re Living All Over Me’. La síntesis de su sonido es la misma que la de ‘Poledo’, una de las dos piezas que Mascis le permitió incluir en el repertorio del dinosaurio: folk de alcoba entre la tristeza de Nick Drake y la locura de Daniel Johnston, torpes collages y arrebatos ruidosos propios de su amor por el hardcore de Minor Threat y Hüsker Dü.

Cuando una de esas cintas llega a los oídos de Gerard Cosloy, capo de Homestead, éste les propone editar una nueva colección de temas. Así nace ‘The Freed Man’ (1989, Homestead), treinta y un bosquejos registrados durante 1988 por Barlow y Gaffney siguiendo el patrón de ‘Weed Forestin'’. Pero a pesar de repetir formato, ‘The Freed Man’ patina al aplicar la fórmula del home recording, haciendo de la libertad absoluta de la que gozaban un defecto. Con puntuales chispazos de genialidad, es difícil sacar algo en claro ante tamaño desaguisado. Como veremos más adelante, la participación de Gaffney tendría bastante que ver.

Quizás queriendo hacer justicia, en 1990 Homestead da a conocer a un público más amplio ‘Weed Forestin'’, con futuras perlas como ‘It's So Hard To Fall In Love’ y ‘Brand New Love’ (ya intachable en versión desnuda) y varias baladas acústicas que tocan fibra (‘Mr. Genius Eyes’, ‘Gate To Hell’). Meses después sale en cd ‘The Freed Weed’, compendio de ambos volúmenes.

Auge

La salida de Dinosaur Jr en 1989 coincide con la entrada en Sebadoh del bajista Jason Loewenstein. Con esta formación de guitarra – bajo – batería graban el single de 1991 ‘Gimme Indie Rock’, intento de himno a lo ‘Freak Scene’, que pese a ser un más que correcto trallazo de indie-rock cargado de ironía y mala leche, no llega a las cotas de aquél. La democracia condiciona más que a ningún otro de sus largos el último disco para Homestead, ‘III’ (1991): Barlow, asqueado por la tiranía a la que Mascis le había sometido en tiempos de Dinosaur Jr, convierte Sebadoh en una especie de comuna musical en la que todos meten mano. Si a esto le sumamos que se mezclan canciones registradas en su estudio casero con otras grabadas en los míticos Fort Apache, el caos sobrevuela esta cima del sonido lo-fi. Un trabajo indispensable para, por ejemplo, The Microphones.

1992 es el año del cambio. Fichan por Sub Pop y publican los mini-lp’s ‘Rocking The Forest’ y ‘Sebadoh Vs. Helmet’, más tarde centrifugados en ‘Smash Your Head On The Punk Rock’. A pesar de los típicos exabruptos hardcore de Gaffney (‘Cry Sis’) y los viajes lisérgicos de Loewenstein (‘Mean Distance’, ‘Cecilia Chime In Melee’), Sebadoh demuestran ser ya una banda sólida, entregando dianas pop (‘Gimme Indie Rock’), la toma eléctrica de ‘It’s So Hard To Fall In Love’ o, directamente, una de sus mejores cinco canciones, ‘Brand New Love’. Cuando al año siguiente se presentan en escena con ‘Bubble & Scrape’ (1993, Sub Pop), cualquier atisbo de duda queda disipada. Y es que, si ‘You’re Living All Over Me’ y ‘Bug’ son dos clásicos del rock americano de los ’80, lo mismo se puede decir de ‘Bubble & Scrape’ y su siguiente paso ‘Bakesale’ (1994, Sub Pop) respecto a los ‘90. Centrados e inspirados en la composición, dueños ya de un sonido propio, intenso y emotivo, siempre marcado por la sencillez y las palabras más certeras, esta dupla, especialmente ‘Bakesale’, sin las salidas de tono de Gaffney (lo deja ese mismo año, siendo reemplazado por Bob Fay) y con un Loewenstein tan brillante como Barlow, dibujan el zeitgeist (Pavement, Guided By Voices, The Lemonheads... ¿recuerdan?) de toda una generación. Mientras esto sucedía, J Mascis no conseguía levantar cabeza con sus Dinosaur Jr. Seguro que Barlow esbozó alguna sonrisa durante estos años de bonanza creativa al pensar en ello. Pero todo lo bueno se acaba.

Caída

Si no supiésemos lo que iba a venir después, ‘Harmacy’ (1996, Sub Pop) no podría ser considerado otra cosa que un buen disco. Y así se recibió en su momento: una notable continuación de ‘Bakesale’, con una producción más limpia y ambiciosa. Pero sabiéndolo como lo sabemos, ‘Harmacy’ es el principio del fin de Sebadoh. Aunque puede llegar a hacerse largo, y esto no pasaba desde ‘III’, ‘Harmacy’ contiene temas pegadizos y saltarines (‘Ocean’, ‘Open Ended), medios tiempos marca de la casa (‘Willing To Wait’, ‘Perfect Way’... eso sí, ya no duelen como antes) y alguna joya a tener en cuenta en el grandes éxitos (’On Fire’, ‘Beauty Of The Ride’ y ‘Too Pure’, básicamente). En cualquier caso, el primer (y último) disco de Sebadoh con mayor protagonismo de Loewestein que de Barlow me da la razón ya desde los créditos. Porque si tuviera que escoger diez canciones de Sebadoh, nueve serían de Barlow.

Tres años pasaron para que llegara lo que, al menos eso parece, es su despedida del formato físico (que no del directo). ‘The Sebadoh’ (1999, Sub Pop) reemplaza a Bob Fay por un nuevo batería, Russ Pollard. Poco importa: ni el mejor batería del mundo podría arreglar semejante despropósito.

Re-issue! Re-package! Re-package!

La primera década del siglo está marcada por tres motivos en el universo Sebadoh y ninguno trae bajo el brazo disco nuevo, aunque quizás sea mejor así: carreras en solitario, reediciones y reencuentros.

Lou Barlow ha sido el más activo de todos. Ha publicado un par de trabajos como The Folk Implosion, el grupo que iniciara en paralelo a Sebadoh junto a John Davis, y dos largos a su nombre en Merge: ‘Emoh’ (2005) y ‘Goodnight Unknown’ (1999). Jason Loewenstein editó en 2002 su debut ‘At Sixes And Sevens’ (Sub Pop). Además ha estado tocando con The Fiery Furnaces y por su estudio de Brooklyn (Jake-Rock) ha pasado gente como The Dust Dive. De Eric Gaffney sólo podemos decir que tiene un proyecto llamado Fields of Gaffney, pero poco más.

Las reediciones, acompañadas de las consiguientes giras de presentación, se vienen sucediendo desde 2006, siempre en doble cd y con abundante material extra. Así se hizo con ‘III’ en 2006, ‘The Freed Man’ en 2007, ‘Bubble & Scrape’ en 2008 y se hará durante 2011 con ‘Bakesale’ y ‘Harmacy’.

Si hasta aquí todo entra dentro de la normalidad (casi obligatoriedad) de cualquier cadáver pop que se precie, la reunión del line-up original de Dinosaur Jr, primero ante una serie de conciertos puntuales y después en una gira de apoyo a la reedición de sus dos clásicos de los ’80, ya entra en terreno paranormal. Bienvenida sea si sirve para reavivar una llama que llevaba diez años apagada (‘Hand It Over’ de 1997), trayendo consigo dos trabajos notables: ‘Beyond’ (2007, Fat Possum) y ‘Farm’ (2009, Jagjaguwar). Por si las moscas, Mascis le deja a Barlow meter sus dos canciones por disco.

Discografía Recomendada
sebadoh :: III

Sebadoh

III

Homestead, 1991

Disco bisagra desde el lo-fi al indie-rock, ‘III’ es un mosaico caótico que refleja con claridad lo que eran en ese momento Sebadoh. Marcado más por las diferencias entre sus tres miembros que por los puntos en común, la inicial ‘The Freed Pig’, hit incontestable que versionarían pocos años después The Breeders, brilla como un diamante en un cubo de basura. Además del folk de alcoba que tanto influiría a Elliott Smith en sus primeras obras (‘Total Peace’, ‘Truly Great Thing’ y ‘Kath’, pero sobre todo ‘Spoiled’, con ese mellotron que hiela la sangre), el talento compositivo de Barlow empieza a asomarse en varios cortes de indie-folk encantadoramente destartalados. Gaffney apunta buenas maneras en ‘Violet Execution’ y ‘Scars, Four Eyes’, pero sus ataques de locura son incontrolables (‘Limb By Limb’, la eterna ‘As The World Dies, The Eyes Of God Grow Bigger’). Loewenstein no pone mucho de su parte por retomar la cordura, aunque entre sus tres ácidas apariciones destaca la muy Nivana ‘Hoppin' Up And Down’. Una hora larga en un must de lo-fi rock perfecto para calentar motores antes de la llegada del ‘Slanted & Enchanted’ de Pavement.

sebadoh :: bubble & scrape

Sebadoh

Bubble & Scrape

Sub Pop, 1993

‘Bubble & Scrape’ es el primer largo de Sebadoh grabado enteramente fuera del entorno casero. En él Loewenstein da muestras de vida y Gaffney, a pesar de algún que otro acierto (Sonic Youth al aparato en ‘Bouquet For A Siren’), firma su acta de defunción. Sus incursiones son intolerables, más cuando éstas van minando la paciencia del oyente, entrelazadas con esas cartas de amor desesperado que entrega Barlow. Porque ‘Bubble & Scrape’ es un disco de ruptura. Con la Kath de ‘III’, siendo exactos. Afortunadamente ahí está Loewenstein y el remanso acústico levemente distorsionado de ‘Happily Divided’ o el empuje de ‘Sixteen’ para hacer compañía a un Barlow que se retuerce realmente jodido en la secuencia ‘Soul And Fire’, ‘2 Years 2 Days’ y ‘Cliche’. ‘Homemade’ se inscribe en esa categoría de baladas eléctricas torturadas de las que Barlow suele dejar una por disco y ‘Think (Let Tomorrow Bee)’ es, definitivamente, su cima acústica. Catherine volvió con Barlow, por supuesto.

sebadoh :: bakesale

Sebadoh

Bakesale

Sub Pop, 1994

Aunque el álbum con mayúsculas de Sebadoh surgiría de agrupar los doce o trece cortes más inspirados de Barlow, ‘Bakesale’, ya sin Gaffney en la composición (toca la batería en varios temas, pero por fin lo deja) y con Loewenstein a la altura del jefe, se acerca al disco ideal de Sebadoh. Es su trabajo mejor grabado y producido (suena crudo y matizado, dando espacio a cada instrumento), no hay salidas de madre (apenas ‘Temptation Tide’, del nuevo batería Bob Fay) y mantiene el bloque gracias a un acabado homogéneo nunca visto. Además tiene grandes canciones, quizá no tan emblemáticas como las de ‘Bubble & Scrape’, pero grandes canciones. Loewenstein alcanza una tensión antes inimaginable en ‘Careful’ y con la única ayuda de Tara Jane O'Neil de Rodan a los tambores despacha dos temazos, ‘Not Too Amused’ y ‘Drama Mine’, a cual más intenso. Barlow no se queda lejos en ‘Not A Friend’, ‘Dreams’ ‘Mystery Man’ y ‘Together Or Alone’, medios tiempos al ralentí llevados por la electricidad de Neil Young. Las primaverales ‘Skull’ y ‘Rebound’ rebajan el drama en una obra fundamental para entender el indie-rock de los ’90.

sebadoh

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