Syd Barrett
Por Mikel M. Sanz
Roger Keith Barrett, nacido el 6 de Enero de 1946 en Cambridge, pasó poco tiempo en Pink Floyd como para ser recordado por ello (sobre todo por los miles de yuppies enamorados de la época más insoportable del cuarteto) y tiene una obra en solitario, efímera y olvidada, que le impide ser conocido por sus logros individuales, pero es un personaje clave para el estallido definitivo del movimiento psicodélico inglés.
Bautizados por Syd como Pink Floyd a mayor gloria de los bluesman Pink Anderson y Floyd Council, los primeros pasos del cuarteto (completado por Roger Waters, Rick Wright y Nick Mason) vienen marcados por unos directos alimentados por largas improvisaciones alrededor del blues, el jazz y el avant-garde. Su futurista puesta en escena (proyecciones, uso de todo tipo de luces...) y sus apariciones en clubs como el Marquee y el UFO londinenses les hace ganar adeptos y atención. Es entonces cuando Barrett, cantante, guitarrista, compositor de todos los temas y líder del grupo, ve claro que para llegar más allá del circulo underground, deberán mezclar sus dilatados instrumentales de psicodelia experimental con píldoras de pop psicodélico. A principios del '67 EMI edita su primer single 'Arnold Layne'. Colorista, melódica y con precisos toques del lsd, la voz arrastrada de Syd da la bienvenida oficial a la psicodelia inglesa (de la mano de compañeros como Soft Machine, The Move, la Jimi Hendrix Experience o Tomorrow). Otro single memorable ('See Emily play') precede la edición del mejor disco de Pink Floyd, 'The piper at the gates of down'. Éste combina accesibilidad y atrevimiento en uno de los mejores lp's de la década prodigiosa de la música popular inglesa. Un último single (algo más flojo), publicado a finales del '67, cuenta con la participación real de Barrett, 'Apples and oranges'.
El abuso del lsd y su visión sobre el futuro del grupo (problemas a la hora de escoger los singles o las canciones que debían ser editadas, su actitud en el escenario, la accidentada gira por Estados Unidos) hacen que Dave Gilmour sea incluido como segundo guitarrista en Febrero del '68. Esta formación de quinteto apenas dura unos meses, antes de que Syd, incapaz de seguir tanto física como mentalmente el ritmo de un grupo de rock, abandone definitivamente en Abril del mismo año, y de paso a una escueta carrera de folk singer psicodélico y bizarro, impredecible y en muchas ocasiones genial.
Tras varias (y accidentadas) sesiones de grabación, que se alargaron por más de un año en los estudios Abbey Road, a finales del '69, y en el subsello de EMI Harverst, sale el primer single en solitario de nuestro hombre, 'Octopus/Golden Hair', adelanto de su primer larga duración, 'The Madcap Laughs' (Harvest, 1970). Entre chispazos de creatividad, múltiples tomas y overdubs de algunos amigos (gente de Soft Machine y los propios Pink Floyd), se consigue sacar adelante este primer trabajo y un segundo y último, publicado a finales del '70 ('Barrett'), repletos ambos de grandes canciones (en realidad, el nexo común de su etapa en solitario, la canción). Y a partir de ahí, un proceso degenerativo que a principios de los '70 da al traste con varios proyectos (un tercer disco, varias formaciones erráticas), ilumina continuas reivindicaciones (incluso en forma de canción de su ex-grupo: 'Shine on you crazy diamond'), reediciones, un disco de rarezas (el recomendable 'Opel') y que conduce una vida solitaria, misteriosa, interior e indescifrable para el resto de la humanidad.
Bautizados por Syd como Pink Floyd a mayor gloria de los bluesman Pink Anderson y Floyd Council, los primeros pasos del cuarteto (completado por Roger Waters, Rick Wright y Nick Mason) vienen marcados por unos directos alimentados por largas improvisaciones alrededor del blues, el jazz y el avant-garde. Su futurista puesta en escena (proyecciones, uso de todo tipo de luces...) y sus apariciones en clubs como el Marquee y el UFO londinenses les hace ganar adeptos y atención. Es entonces cuando Barrett, cantante, guitarrista, compositor de todos los temas y líder del grupo, ve claro que para llegar más allá del circulo underground, deberán mezclar sus dilatados instrumentales de psicodelia experimental con píldoras de pop psicodélico. A principios del '67 EMI edita su primer single 'Arnold Layne'. Colorista, melódica y con precisos toques del lsd, la voz arrastrada de Syd da la bienvenida oficial a la psicodelia inglesa (de la mano de compañeros como Soft Machine, The Move, la Jimi Hendrix Experience o Tomorrow). Otro single memorable ('See Emily play') precede la edición del mejor disco de Pink Floyd, 'The piper at the gates of down'. Éste combina accesibilidad y atrevimiento en uno de los mejores lp's de la década prodigiosa de la música popular inglesa. Un último single (algo más flojo), publicado a finales del '67, cuenta con la participación real de Barrett, 'Apples and oranges'.
El abuso del lsd y su visión sobre el futuro del grupo (problemas a la hora de escoger los singles o las canciones que debían ser editadas, su actitud en el escenario, la accidentada gira por Estados Unidos) hacen que Dave Gilmour sea incluido como segundo guitarrista en Febrero del '68. Esta formación de quinteto apenas dura unos meses, antes de que Syd, incapaz de seguir tanto física como mentalmente el ritmo de un grupo de rock, abandone definitivamente en Abril del mismo año, y de paso a una escueta carrera de folk singer psicodélico y bizarro, impredecible y en muchas ocasiones genial.
Tras varias (y accidentadas) sesiones de grabación, que se alargaron por más de un año en los estudios Abbey Road, a finales del '69, y en el subsello de EMI Harverst, sale el primer single en solitario de nuestro hombre, 'Octopus/Golden Hair', adelanto de su primer larga duración, 'The Madcap Laughs' (Harvest, 1970). Entre chispazos de creatividad, múltiples tomas y overdubs de algunos amigos (gente de Soft Machine y los propios Pink Floyd), se consigue sacar adelante este primer trabajo y un segundo y último, publicado a finales del '70 ('Barrett'), repletos ambos de grandes canciones (en realidad, el nexo común de su etapa en solitario, la canción). Y a partir de ahí, un proceso degenerativo que a principios de los '70 da al traste con varios proyectos (un tercer disco, varias formaciones erráticas), ilumina continuas reivindicaciones (incluso en forma de canción de su ex-grupo: 'Shine on you crazy diamond'), reediciones, un disco de rarezas (el recomendable 'Opel') y que conduce una vida solitaria, misteriosa, interior e indescifrable para el resto de la humanidad.





