Will Oldham

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Entrar en contacto con el mundo creativo de Will Oldham en el momento exacto (1993/1994) supuso todo un flechazo, una experiencia que no se repetiría en toda la década. Arrancando del blues, el folk y sobre todo el country la esencia, el sentimiento, nuestro cowboy favorito y primigenio te tocaba y entonces, ya no había lugar para el olvido.

Sus dos primeras obras, secas y doloridas, llenas de sexo, religión, desengaño, traición, amor y vida, alimentaron una manera de hacer (neo-country o alt-country lo llamaron) que dejó huella en toda una pléyade de seguidores, de Songs:Ohia a Migala. Y no es para menos. Una voz personal (nadie ha conseguido llorar tan bien con tan poca voz) y la facilidad única de transportar físicamente al lugar donde se desarrollan las historias (tanto con las palabras como con los sonidos) revitalizaron un genero tan poco dado, a priori, al renacimiento. 'No hay nadie que vaya a cuidar de ti', 'cuando no tienes a nadie, nadie puede hacerte daño', 'las manos de los ociosos son los juguetes del diablo' y así hasta el infinito. Demoledor.

Tras un mini-lp brillante y superproducido (en comparación con sus predecesores), Oldham siguió entregando discos que lograban colocarse sin problemas entre lo mejor de cada año, pero sin conseguir nunca la eternidad de sus dos primeras apariciones. 'Viva last blues' y, en menor medida 'Joya', eran demasiado convencionales en su tratamiento de las músicas de raíz americana (aun así albergaban siempre dos o tres canciones realmente grandes). 'Arise, therefore', encerrado entre cajas de ritmo y guitarras rasgadas con desdén, sigue sonando como una salida de tono que en su momento pacería necesaria. No sería hasta la aparición de otro de sus infinitos alias (Bonnie 'Prince' Billy) y con 'I see a darkness' cuando nos volvió a dejar boquiabiertos. Decir que la canción titular es la mejor de su repertorio y que el disco está a la altura de sus obras bajo el nombre de Palace Brothers es más que suficiente. 'Ease down the road' y 'Master and everyone' siguen en esa estela. Más calmado y reposado, menos punk, consciente de manejar un estilo totalmente propio y de estar ya entre los más grandes. Sin duda alguna, el mejor compositor, el mejor creador de canciones de la década pasada.


Discografía Recomendada

palace brothers :: there is no-one what will take care of you

Palace Brothers

There Is No-one What Will Take Care Of You

Drag City, 1993

Inesperado. Esa es la palabra. ¿Country para gente que no le gusta el country?, quizás. Música enorme. Este disco podría estar grabado hoy mismo o hace 70 años. Los problemas en la América profunda (en realidad en cualquier lugar del mundo) siguen siendo los mismos. Religión, alcohol y sexo imposible ('Riding', la mejor canción de un disco con 12 canciones insuperables).

palace brothers :: palace brothers

Palace Brothers

Palace Brothers

Drag City, 1994

Si el debut olía a oeste, a polvo, a whisky y a carreteras atravesadas por cardos gigantes, esta segunda entrega es pérdida y soledad total. Con la única compañía de su voz (LA voz) y una guitarra (más pequeñísimos detalles colocados ingeniosamente a lo largo de media hora escasa) Oldham consigue lo imposible. Igualar el impacto del debut estando ya sobre aviso.

bonnie "prince" billy :: i see a darkness

Bonnie "prince" Billy

I See A Darkness

Palace, 1999

Aunque nunca nos dejó, 'I see a darkness' es el renacer. Vuelve sereno, maduro, melódico, manejando sus virtudes con la experiencia acumulada en el camino. Encuentra su nuevo sonido, un sonido que desarrollará en sus dos últimos discos hasta la fecha y que aquí desliza por unas canciones certeras ('I see a darknes' y 'Death to everyone', inolvidables).

Por Mikel M. Sanz, 01.06.2003

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