Caravan
Caravan
Verve, 1968
9.5
disco recomendado
En las mismas raíces del sonido Canterbury, The Wilde Flowers, tiene su certificado de nacimiento una de las bandas más talentosas (y olvidadas) de la posterior solidificación de la escena psicodélica inglesa: Caravan.
The Wilde Flowers son fundados en 1964 por Brian Hopper, Hugh Hopper, Robert Wyatt y el único miembro del cuarteto original que será parte de Caravan, el guitarrista Richard Sinclair. Tras diversos cambios en la formación (Kevin Ayers también pasó por este seminal combo como cantante) y la deserción de Wyatt y Ayers para montar The Soft Machine en 1966, el grupo queda compuesto por Richard Sinclair, su primo Dave Sinclair, Pye Hastings y Richard Coughlan, quienes a finales del 67 deciden dar carpetazo al proyecto y poner en marcha su nueva aventura.
Es precisamente este background el que explica la conjunción que se gastan en su álbum homónimo de debut. El disco muestra la faceta más pop no sólo de Caravan, que en sucesivos trabajos virarían hacia un sonido progresivo (100% recomendables sus dos primeras obras en Decca), sino de todo el Canterbury Sound. A la consabida mezcla de rock, jazz, psicodelia, folk y libertad expresiva practicada por Soft Machine, Gong o Pink Floyd, nuestros protagonistas añaden una melodiosidad y pegada que únicamente ciertos temas de la máquina blanda y la singladura en solitario de Kevin Ayers tendrán.
‘Place Of My Own’, una gema pop inapelable (puro art-pop) abre la veda. Su fisonomía y acertada producción marca y homogeneiza lo que vendrá después. El acabado orgánico y reverberado dispone el escenario ideal para que los instrumentos dialoguen con coherencia, lejos de divagaciones que arruinen el conjunto. La voz aguileña a lo Wyatt (parece que sea él mismo el que cante), los cambios de tiempo, los hermosos dibujos del órgano. Normal que sirviese de single de presentación. A su lado, ‘Ride’ es un mero trámite en forma de viaje a la India buscando meditación (in)trascendente y ‘Policeman’ una entretenida canción de psicodelia-pop con regusto Beatle. ‘Love Song With Flute’ une a su innata destreza melódica (ecos de The Zombies) la soltura jazz de unos Soft Machine. Cierran el abc de la psicodelia inglesa recuperando la locura espectral de los Pink Floyd de Syd Barrett en ‘Cecil Rons’. La extensa ‘Where But For Caravan Would I?’ avanza sus expansivas piezas futuras: dilatada, envolvente y en perfecto 'crescendo interruptus', se adelanta al cercano prog-rock de King Crimson y compañía. Antes, y en una prueba más de su versatilidad, ‘Grandma’s Lawn’ roza la plenitud melódica del tema inicial.
Después llegarían dos grandes trabajos (aunque en mi modesta opinión no alcanzan la altura de su debut) como ‘If I Could Do It All Over Again, I'd Do It All Over You’ (1970, Decca) e ‘In The Land of Grey And Pink’ (1971, Decca), una progresiva vulgarización de su música hacia un rock, sí, progresivo (más o menos lo que sucedió con The Soft Machine) e intermitentes regresos, con o sin disco de por medio. Quedará siempre este ‘Caravan’, obligada re escucha para los conocedores y motivo de gozoso descubrimiento para los seguidores de, por ejemplo, Broadcast o Caribou.
Mikel M. Sanz, 10.07.2008