Colleen
The Golden Morning Breaks
Leaf, 2005

Gran salto cualitativo el que ha dado Cécile Schott con su segundo disco para Leaf, al cambiar la secuencia de samplers que convertían su debut 'Everyone alive wants answers' (Leaf, 2003) en una especie de versión pop del experimental 'Canaxis' (1969) de Holger Czukay, por una instrumentación real y cálida (un arsenal acústico que comprende de guitarras, melódica, cello, cajas de música, metalófonos, gamelán y un largo etcétera), que multiplica la belleza de sus envolventes piezas.
'The golden morning breaks' es un sueño que se remonta muy hacia atrás en el tiempo (la propia Cécile habla del Gamelán Indonesio o de la música de finales del siglo XVI de John Dowland) para traernos al presente el mejor disco de ambient folk posible para este 2005 (el reverso emocional del más contemplativo 'Le fumeur de ciel' de Julien Neto).
Aplacando el acabado mecánico (el trabajo con fríos loops sampleados) que mermaba su primer disco, la francesa abre alas y teje un sonido que, aunque en esencia este claramente conectado con su anterior obra, se desarrolla ahora natural, libre, sin principio ni fin. Un magnético motivo melódico, envuelto en capas de melancolía (y filtros varios), sirve para capturarnos a las primeras de cambio (la inicial 'Summer water' o su hermana 'Bubbles which on the water swim'). Bien mediante composiciones crudas y tímidamente ornamentadas, donde el instrumento es el eje central (las campanillas de 'The heart harmonicon' y 'Mining in the rain') o con el trabajo de superposición de texturas acústicas retroalimentadas (la miniatura 'Floating in the clearest night', las cajas de música de 'I'll read you a story' envueltas en delays o los dos extensos cortes finales), el segundo disco de Colleen crece con cada escucha en un proceso orgánico similar al que alimenta sus diez hermosos cortes.
Mikel M. Sanz, 01.12.2005