DISCO INFERNO

The 5 Eps

Por Mikel M. Sanz, publicado el 15.10.2011
El tiempo acaba poniendo a cada uno en su lugar. En su día, y han pasado casi 20 años, metimos en el mismo saco a Pram, Moonshake, Bark Psychosis o Flying Saucer Attack, por poner cuatro ejemplos de grupos de post-rock, esto no lo duda nadie, imprescindibles. Quizá fue el entusiasmo propio de ver la luz al final de un oscuro túnel de Nirvanas, Pearl Jams, Oasis y Blurs de turno. Sí, se separó el grano (Seefeel, Tortoise, Main, Gastr Del Sol) de la paja (Papa Sprain, Spoonfed Hybrid, Cul De Sac, las infinitas fotocopias de Mogwai y GYBE!), pero no lo sobresaliente de lo que estaba un paso más allá. Ese lugar en el peldaño más alto del pódium en el que desde hace un tiempo venimos colocando a Disco Inferno. La eternidad.

One Little Indian ya había reeditado previamente ‘D.I. Go Pop’ (1994, Rough Trade) y ‘Technicolour’ (1996, Rough Trade). Ché compiló unos inicios dubitativos: el 7” ‘Entertainment‘, el largo de debut ‘Open Doors / Closed Windows’ y el ep ‘Science’, todos de 1991. Ahora se cubre el vacío que rodeó sus mejores momentos, el taller de pruebas que resultó en alguno de los más brillantes ep’s en los estertores del siglo pasado. Hablamos, claro está, de los cinco cortos que Ian Crause, Paul Willmott y Rob Whatley publicaron entre 1992 y 1994: el hormigón de, todavía hoy, el sonido del mañana.

‘Summer's Last Sound’, editado en 1992 por Cheree Records, supone el cambio en la carrera de los de Essex. Obsesionados con encontrar el sonido que está en sus cabezas, dan un giro radical, empezando por un punto para nada anecdótico: los instrumentos. Sólo Willmott mantiene el bajo tradicional, que con sus dibujos en primer plano a lo Peter Hook pasa a ser la brújula y centro de gravedad de las nuevas composiciones. Crause modifica su guitarra con una pastilla midi y envía las señales a una interfaz de la casa Roland. Ahora dispone de una orquesta de seis cuerdas en sus manos para lanzar samplers a discreción. Por su parte Whatley se hace con unos cuantos pads de percusión. Todavía en proceso de integrar y dar coherencia a esta morfología, ‘Summer's Last Sound’ se muestra como el más flojo de los 5 eps aquí recopilados. Entre el ambient-pop y la electrónica de escucha horizontal, la canción titular y la cara b ‘Love Stepping Out’ marcan las bases de su nuevo concepto sonoro, pero desde un enfoque paisajista, calmado y naturalista que rara vez volverán a transitar.

Al año siguiente entran en Rough Trade (de donde no saldrán hasta su disolución), debutando con ‘A Rock To Cling To’, trallazo de indie-rock entre My Bloody Valentine y Joy Divison. La oscuridad y densidad se traslada a la extensa (diez minutos) ‘From The Devil To The Deep Blue Sky’, reverso tenebroso de su ep previo en clave de distopía sci-fi.

Preparando el terreno para su obra maestra, Disco Inferno confirman las expectativas con ‘The Last Dance’, el primero con su distintivo logo en forma de radar en la portada. El tema titular es el tesoro por el que hubiesen matado New Order por aquel entonces. La manera de cantar de Ian, esos amagos melódicos dentro de un ya característico recitado monocorde, y los fraseos de guitarra tan The Cure lo sitúan, junto a la posterior ‘It’s A Kids World’, como su joya pop ‘radio friendly’. ‘D.I. Go Pop’ (la canción) avanza el largo que está al caer con una caótica y acelerada descarga de art-noise ruidista. La testimonial ‘The Long Dance’ dilata e incide en el ritmo respecto a la original, dejando paso a ‘Scattered Showers’, versión gris y decadente de ‘Love Stepping Out’ en la que Ian saca el máximo partido a su guitarra ‘midificada’.

El siguiente ep ve la luz en 1994, tres meses después de la salida de ‘D.I. Go Pop’, y es junto a éste la cima del sonido Disco Inferno. ‘Second Language’ son cuatro temas perfectos, cuatro perlas pop ‘made in Disco Inferno’ extirpadas de las entrañas de la bestia (sí, ‘D.I. Go Pop’). Ya no hay deudas con el pasado, otros las tendrán con ellos en el futuro. El tratamiento de los samplers es glorioso, de una exactitud emocional milimétrica. La voz de Ian suena clara y directa. Las letras dan en la diana al plasmar los sinsabores de la vida en una gran ciudad. ‘No-future’.

A finales de 1994 se edita ‘It’s A Kid’s World’, el adelanto de un álbum (‘Technicolour’) que no sería publicado hasta dos años después. Marcado como éste por el robo de su instrumental durante un concierto en Londres, ‘It’s A Kid’s World’ está construida sobre la batería del ‘Lust For Life’ de Iggy Pop y dibuja a la perfección el renovado espíritu melódico del trío: canciones estructuradas, guitarras reconocibles, pegada, avant-pop urbano. Parece ser un si no puedes con ellos únete a ellos… para destruirlos desde dentro. Conservan en la cara b su faceta experimental, destacando la misteriosa ‘Lost In The Fog’. Pero ni con estas (Technicolour’ era en esencia un disco de pop) el éxito y el reconocimiento llegó. Dos décadas después, lo primero ya no tiene remedio. Lo segundo siempre lo tendrán y discos como ‘The 5 Eps’ seguro que ayudan. La evidente influencia en Hood, los Animal Collective de Domino, Xiu Xiu o Atlas Sound también.
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