Efterklang
Parades
Leaf, 2007

‘Parades’ es un puñetazo sobre la mesa, un aquí estamos y así somos con todas sus consecuencias (positivas y negativas, dirán algunos). Tras un cd como ‘Tripper’ (Leaf, 2004), con una encomiable pero aún tímida mezcla de electrónica, folk y leves orquestaciones, el quinteto de Copenhague se reafirma con este segundo disco en su manera de ver el arte y consigue de paso elevarlo (prácticamente con la misma materia prima de su debut) a unas cotas de belleza asombrosas.
Efterklang han optado por una grandilocuencia sonora que, lejos de resultar ornamental o caprichosa (la pompa hueca de ciertas ediciones del sello Noble, por ejemplo), da cuerpo y empaque a un post-rock tirando a lo épico (sí, Godspeed You! Black Emperor, Sigur Rós o Mogwai sin guitarras) pero nada gratuito. Y es que, tomando la morfología de canción emotiva alejada del canon establecido (el post-rock que antes citábamos), unido a los acertadísimos arreglos de las secciones de cuerda y viento que protagonizan todo el disco, unos coros enormes (entre Matt Elliott y, en primer plano, el ‘Illinoise’ de Sufjan Stevens) y un evidente rastro folkie digital, ésta podría parecer a priori una obra pedante y presuntuosa. Nada más lejos de la realidad: humana, cálida y muy dinámica, la música de los daneses salta la piedra con la que los islandeses múm vienen tropezando desde el magistral ‘Yesterday Was Dramatic, Today Is OK’ (Thule, 2000). Eso que llamamos madurez bien entendida (escuchen ‘Frida Found a Friend’ o ‘Blowing Lungs Like Bubbles’).
Todo esto y mucho más dan de sí los cincuenta minutos de ‘Parades’, un álbum que alcanza su máxima expresión como obra total. Pese a una ligera sensación de agotamiento final, remontada sin problemas por la segunda parte de la eufórica ‘Cutting Ice to Snow’ (a algo parecido a esto debe sonar la felicidad), los movimientos sísmicos de ‘Polygyne’ y ‘Maison de Réflexion‘ (el ‘Homogenic’ de Björk cruzado con GY!BE), la ejemplar síntesis de ‘Mirador’ y ‘Caravan’ (libertad absoluta en el diálogo entre las secciones de cuerda, viento y coros), esa melancólica canción de taberna que es ‘Him Poe Poe’ (Matt Elliott al aparato) o la heroica marcha militar de ‘Horseback Tenors’ completan un trabajo personal que no conoce de géneros y etiquetas, aunque hace uso de muchas de ellas.
Mikel M. Sanz, 04.12.2007