Four Tet
There Is Love In You
Domino, 2010
Cuando aún formaba parte de uno de los tres mejores combos de la segunda generación post-rock, los nunca bien ponderados Fridge (por si a alguien le interesa, cierro el trío con Mogwai y GYBE!), Kieran Hebden ya había publicado su debut en solitario, el indeciso ‘Dialogue’ (1999, Output). Su segundo largo, el más que notable ‘Pause’ (2001, Domino) coincidió con el que hasta el flojito ‘The Sun’ (2007, Domino) creímos era el final de la historia del trío que completan Adem Ilhan y Sam Jeffers. El gran salto, sin embargo, lo dio dos años después con lo que sigue siendo su obra maestra, ‘Rounds’ (2003, Domino), disco que elevaba a cotas de belleza insospechadas todo lo apuntado en sus trabajos previos.
A pesar de tener poco que ver con la rama encabezada por Greg Davis, seguidora de la estela marcada por el maestro John Fahey y menos todavía con la abstracción pastoral de sellos como 12k o Plop, a Four Tet le colocaron la etiqueta folktronica encima, suponemos que por el uso y sampleado de guitarras acústicas, vibráfonos, mandolinas e instrumental exótico vario, pero lo del londinense se asemejaba a una revisión orgánica con toques jazzies de las entregas noventeras de la escudería Mo’ Wax y de DJ Shadow para ser exactos. Con ‘Everything Ecstatic’ (2005, Domino) Kieran parecía querer huir de todo eso, y como huida, su cuarto álbum supuso un buen trabajo que abría diversas vías hacia la idm, el minimalismo clásico y momentos de ruidismo (¿verdad, Fuck Buttons?).
Cinco años después y decenas de colaboraciones mediante (sobre todo con el músico de jazz Steve Reid) llega a nuestras manos un ‘There Is Love In You’ en el que lo que en realidad se deja notar es su residencia en el club Plastic People, por su manera de encarar los nuevos (o no tanto) géneros que miran a la pista de baile con un ojo puesto en la escucha horizontal, aplicándoles en la medida de lo posible su sello distintivo. Así sucede en ‘Angel Echoes’ y ‘Sing’ (puro microhouse), ‘Love Cry’ (dubstep, ya colaboró con Burial hace un par de años) o en las menos degustables muestras de ciberdelia de ‘This Unfolds’ y ‘Plastic People’. Si se va más allá en el tiempo, también sabe sacarle provecho al viaje, cruzando a Brian Eno y Boards Of Canada (la miniatura ‘Reversing’), los ciclos de Steve Reich y la cold wave post Tangerine Dream (‘Circling’) o directamente, el tótem minimalista a secas: ‘Our Bells’ podría titularse ‘Bells Phase’. En su terreno, y aunque tire de fondo de armario con cierto tufo a naftalina, no hay quien le gane (la única huella de su antaño predominante melancolía es la estimable ‘She Just Likes To Fight’).
Mikel M. Sanz, 21.02.2010