HARMONIA

Deluxe

Brain (1975)

Nota: 9.5/10
Por Mikel M. Sanz
De entre esa inabarcable maraña de grupos, proyectos paralelos, escapadas en solitario y reuniones puntuales que fue el rock alemán de la década de los ’70 surge Harmonia, el trío formado por Michael Rother, Hans-Joachim Roedelius y Dieter Moebius, es decir, un Neu! y el dúo Cluster (antes Kluster) al completo. Casi nada.

Harmonia se hace realidad a principios del ’73, cuando Cluster abandonan Berlín para instalar su centro de operaciones en Forst. Allí se les une Michael Rother, que ha dejado temporalmente a su compañero Klaus Dinger (finiquitarían su imprescindible trilogía dos años más tarde con ‘Neu! 75’) tras dibujar el mañana del pop. De este primer contacto nace ‘Musik Von Harmonia’ (Brain, 1974), un sobresaliente tratado de electrónica minimalista, texturas industriales y ambient planeador. Si el futuro ‘Deluxe’ puede verse como un trabajo de Michael con la colaboración de Cluster, este debut bien podría pasar por un disco de Cluster con las aportaciones de Rother.

Dos años después, con Neu! disueltos y Cluster alejándose de sus mejores momentos, graban, producidos por el maestro Conny Plank y de nuevo en sus estudios en Frost, su último y definitivo álbum. Marcado por las inconfundibles guitarras en espiral de Rother y su latir metronómico (incorporan para la ocasión al batería Mani Neumaier de Guru Guru), ‘Deluxe’ fija su mirada en un rock experimental que no le hace ascos al formato canción. El exponente más claro es ‘Monza (Rauf und Runter)’. Salida del mismo patrón que ‘Hero’ y ‘After Eight’, incluidas en el disco de Neu! de ese año, es un trallazo de noise-punk rock del que (como del resto de la obra de los de Düsseldorf) tomaría buena nota Bowie en su estancia berlinesa. Antes, cubriendo la primera cara del vinilo, las extensas ‘Deluxe (Immer Wieder)’ y ‘Walky-Talky’ remiten respectivamente a una simbiosis entre la circularidad melódico rítmica de Kraftwerk y las dilatadas progresiones de Rother a la guitarra y a un art-rock orgánico que ondula alrededor del clímax, tendiendo un puente desde The Velvet Underground hacia Mouse On Mars. El uso de la caja de ritmos y los sintetizadores iniciado en ‘Musik Von Harmonia’ se ve trasladado a un entorno ambient-pop en ‘Notre Dame’. Para cerrar, y asomando la cabeza, Roedelius y Moebius entregan dos de sus joyas de post-pop arty (‘Gollum’) y juguetón (‘Kekse’).
Crítica publicada el 27.04.2008
Formato LP

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