Foehn sigue aumentando su fondo de catálogo y, aunque es cierto que su ritmo de edición debe de ser uno de los más altos del indie patrio, cada año nos regala no menos de una sorpresa de ésas que etiquetamos como imprescindibles. Si la pasada temporada el “must have” del sello catalán fue el segundo largo de Santiago Latorre (junto al debut del dúo Kludge), el primer disco en solitario de Iñigo Ugarteburu podría convertirse (aún es pronto) en la revelación del 2012.
Partiendo de una base folk, las ocho composiciones de este ‘Back & Forth’ crecen gracias a unos arreglos suntuosos que, acudiendo a referentes recientes que sirvan para situar al oyente neófito, recuerdan al Sufjan Stevens de ‘Illinois’ (‘Zalantzaren Dantza’) o a un Matt Elliott rebajando el drama (‘æraberan’). Pero no, Iñigo va mucho más atrás en el calendario. Así es como ‘&’ y ‘Valentina’ sólo pueden sonar al Nick Drake de ‘Five Leaves Left’ (1969, Island) cambiando la sección de cuerda por la de viento. ‘Dordoka’ bien podría pasar por una versión de un tema de Tom Waits ejecutado por Pascal Comelade y ‘Mississippi Is So Far’ por una letanía en recuerdo a John Fahey. Aires taciturnos, olor a hierba mojada, a salitre... esas imágenes vienen a la mente al escuchar canciones como ‘Madari Katua’ o la citada ‘Zalantzaren Dantza’. Un viaje de ida y vuelta ya no sólo en el espacio (la conexión Inglaterra – España) sino en el tiempo. La fanfarria final de ‘Kontu Kantari’ parece emitida por un gramófono recuperado de décadas atrás, pero el ex Café Teatro ha sabido unir pasado y presente en un trabajo con momentos de gran belleza y emoción, para guardar al lado de los discos de Joseba Irazoki o Anímic.