Lotus Plaza
The Floodlight Collective
Kranky, 2009
8.5
Si a nuestro admirado Bradford Cox le hubiese dado por quitar el poco acertado ‘Weird Era Cont’ de su doble disco del pasado 2008 y meter como segundo volumen este ‘The Floodlight Collective’, debut del guitarrista de la banda madre, otro gallo nos hubiese cantado. Porque la puesta de largo de Lockett Pundt, quien ya nos había dejado varias pistas en su blog, representa a la perfección la cara más exploratoria y lo-fi del combo de Atlanta, y eso se suponía que quería reflejar ‘Weird Era Cont’, ¿no?
Así las cosas, además de la fotografía exacta de lo que serían Deerhunter si se ajustasen al formato de grabación casera, este trabajo es una magnífica colección de canciones. Donde Atlas Sound (el otro proyecto paralelo que completa el universo Deerhunter) tira por el camino del post-pop y cierta electrónica de dormitorio, Lotus Plaza le pega al noise-pop, al shoegaze (en el año del revival, sí) y al ambient-drone que da gusto.
Dejando a un lado las conexiones obvias y entrando en materia, ‘The Floodlight Collective’ es uno de esos álbumes que multiplican su valía con la acumulación de escuchas. En sus cuarenta y cinco minutos de duración podrás sentirte a salvo envuelto en burbujas de pop onírico y ensoñador (esos diamantes sin pulir de feedback sedoso que son ‘Red Oak Way’, ‘A Threaded Needle’ y las muy My Bloody Valentine ‘Different Mirrors’ y ‘What Frows?’), reavivar la llama del rock’n’roll en nebulosas de ruido blanco (‘Quicksand’, The Jesus & Mary Chain haciendo dream-pop) o encontrar el aislante ideal al que volver noche tras noche en busca de refugio y calma (hermosas ‘These Years’ y ‘White Out’). Como el chico apunta alto, hacia el final lleva a su terreno el legado de Disco Inferno (no va a ser casualidad que en casi todos los discazos de pop experimental de los últimos años salga su nombre) con ‘Sunday Night’ y ‘Antoine’, es decir, capas y capas de texturas de guitarras reverberadas cruzadas con post-pop del bueno. Lo dicho, una auténtica preciosidad de disco.
Mikel M. Sanz, 17.03.2009