ODIO PARíS
Odio París
Por Mikel M. Sanz, publicado el 27.05.2011
Encuadrados dentro de esa recuperación del indie-pop inglés de finales de los ’80 que venimos disfrutando (o sufriendo, eso ya depende de cada uno) desde tres o cuatro años atrás, y del revival shoegaze para ser más exactos, Odio París presentan ahora su disco de debut, que viene a ampliar y mejorar lo ofrecido en su maqueta de 2009. Así pues, el quinteto de Barcelona se adscribe a la ética y la estética de, por poner unos ejemplos, la casa Captured Tracks (Wild Nothing y, en menor medida, Beach Fossils), los momentos afables de Deerhunter y, claro está, el acabado pop de The Pains Of Being Pure At Heart, a los que telonearon en su visita del pasado año a la ciudad condal.
Aunque, como solemos decir en estas ocasiones, cuenta menos el envoltorio y otras circunstancias que las canciones, este debut homónimo tiene ambas cosas, sobre todo unos cuantos temas para hacernos olvidar, sin ir muy lejos, el segundo largo del grupo de Kip Berman. Las canciones de 'Belong' (2011, Slumberland) no me acaban de llegar. El resto, llámalo producción o 'no feeling', no me entra de ninguna manera. Pero Odio París no son la franquicia española de los de Brooklyn. A pesar de que tres de sus mejores composiciones (‘Enséñame’, ‘Cuando Nadie Pone Un Disco’ y ‘Ahora Sabes’) sean casi un calco del buen hacer de estos en su disco de 2009, hay mucho más.
Las más que evidentes conexiones con la raíz (My Bloody Valentine, Ride, The Jesus And Mary Chain, The Field Mice) o las derivaciones hispanas de primera generación (Penelope Trip, The Faded Flower, Paperhouse y aquello del noise-pop) nos llevan directamente al meollo del asunto. Por más que recelen de ello, ‘Infierno’ pasaría por un hit descartado de ‘Super 8’ o ‘Pop’. Todo encaja cuando se acercan al lado barroco y denso de lo que otros amigos de las guitarras ensoñadoras (Silvania) llamaron Laura Pausini con distorsionador. El trío ‘1 De Noviembre’, ‘San Antonio’ y ‘Volver’ aúna complejidad y pegada, melodía y ruido, buenos arreglos y altas dosis de emoción como sólo los de Granada saben hacer. La final ‘Nana Blanca’, entre The Radio Dept. y Trembling Blue Stars, rompe el sonido homogéneo de un estreno esperanzador.