PANDA BEAR

Tomboy

Por Mikel M. Sanz, publicado el 25.04.2011
Pedirle a Noah Lennox una nueva obra maestra, así como si las regalasen, sería muy injusto. De hecho, y apelando a la citada justicia, si alguien no tiene la obligación de hacerlo es él, que ya dejó claro de qué es capaz con ‘Person Pitch’ (Paw Tracks, 2007). El tema es que hemos esperado cuatro años, varios retrasos y otros tantos rumores para la llegada de este ‘Tomboy’ y nos hemos quedado fríos. Y mira que el de Baltimore ha calcado la estrategia de ‘Person Pitch’ y ya conocíamos más de medio disco con los cuatro siete pulgadas previos que ha ido dejando caer entre el presente año y el pasado 2010. Pero aún así, nadie nos puede quitar la sensación de relativa decepción.

‘Tomboy’ da detalles, al igual que sus adelantos, desde la misma portada. Fea a más no poder (parece tendencia en 2011, ¿se ha recortado presupuesto en los diseñadores?) es un cruce de frialdad y minimalismo en un contexto humano. Adiós al policromatismo y hola a los tonos grises. Esto se traslada en unas bases electrónicas esqueléticas y cíclicas, un sonido plano y lineal y unas voces protagonistas como nunca, que acuden, eso sí, a las cálidas armonías californianas de costumbre.

Porque Lennox siempre ha ido a cara descubierta y, si bien dentro de la mayestática jungla ‘sampladélica’ de Person Pitch las referencias del libreto interior quedaban en un segundo plano, ahora nos sirven de guía precisa para el así se hizo ‘Tomboy’. Aunque tampoco es que hiciera mucha falta: hasta el menos ducho en la materia podría reconocer las plegarias acarameladas de The Beach Boys en el recorrido vocal de este trabajo, catedralicias desde la inicial ‘You Can Count On Me’. Otro punto importante tanto para la fachada final (lo mezcla) como por el hecho en sí de la elección es el nombre de Peter Kember (Spacemen 3, Sonic Boom, Spectrum, E.A.R.). Su amor por la repetición, la psicodelia y el drone se refleja de manera más que evidente en ‘Surfer’s Hymn’ (Steve Reich) y, ejem, ‘Drone’ (Spaceman 3), pero es el hormigón de sus cincuenta minutos de duración. Si a todo esto añadimos el mantra acuoso y la pulsión interna de la casa Basic Channel, bastantes porciones de dub (Lee Perry en la tremenda ‘Slow Motion’) y, saliéndose de la tónica general, la genuflexión ante Nico (‘Scheherazade’), tendremos, sin pasarnos del precio justo, una idea muy aproximada de lo que es el cuarto largo del Animal Collective.
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7.75

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