Papercuts
You Can Have What You Want
Gnomonsong, 2009
8.75
disco recomendado
Cuesta bastante pillarle el punto a ‘You Can Have What You Want’, eso sí, una vez que te tiene atrapado, y como decían en su anterior largo, ya no hay vuelta atrás. Y es que con ‘Can’t Go Back’ (2007, Gnomonsong), Papercuts presentaron una tremenda colección de canciones folk-pop, con un acabado cálido, orgánico y muy natural. La combinación resultaba perfecta además de muy adictiva. Cuando para este nuevo cd lo fácil hubiese sido despachar otro paquete de temas memorables (los que hay en éste su tercer álbum, sin ir más lejos), va Jason Quever y se la juega modificando su discurso hacia una masa de sonido envolvente y ensoñador, con toda una ofensiva de sintetizadores y teclados en primera línea de fuego. Ante semejante disyuntiva, la reacción instintiva es el rechazo. Un ‘pero qué coño es esto’ surgido desde lo más hondo del corazón. En realidad, sólo es cuestión de dejar reposar las canciones, acumular escuchas y ver como poco a poco, éstas te van ganando con su narcótico veneno.
El disco se abre con ‘Once We Walked In The Sunlight’ y hasta que la voz hace acto de presencia, cualquiera diría que se trata de un corte de Boards Of Canada. En el siguiente (‘A Dictator’s Lament’) es el retro-pop de Broadcast y Stereolab el que resuena. Sí, sé que estarán pensando que nos hemos vuelto locos, ¿Papercuts cocinando un cruce de post-pop e idm? En absoluto. Con el encomiable espíritu de los grupos citados por dar una versión diferente (que no siempre nueva) del pasado y su misma fijación por la música añeja (sesentas y primeros setenta, básicamente), el californiano cierra un trabajo que en esencia sigue siendo folk, pero que no quiere quedarse estancado en el formato. Así es como, dejando en segundo plano las guitarras, manteniendo la inconfundible voz y trayendo al frente unos bajos gomosos, una rítmica marcada, retardada y al ralentí y unos órganos con cierto toque orquestal, casi catedralicio en ‘The Void’, Quever alcanza idénticas cotas de belleza que con su predecesor. En esta ocasión, una belleza menos luminosa. Lo hace cruzando el mismo puente tendido años atrás por bandas como Soft Machine y Caravan, entre la psicodelia y el prog-rock (‘Once We Walked In The Sunlight’, ‘A Peculiar Hallelujah’ y ‘Dead Love’ emanan por igual gloria y desesperación), componiendo perlas de pop soleado escuela The Zombies (‘A Dictator’s Lament’) y trallazos de soul-pop a lo Phil Spector (‘Future Primitive’). En definitiva, Papercuts vuelve a entregar un disco que, pese a estar anclado en el tiempo, suena fresco, pletórico y lleno de talento.
Mikel M. Sanz, 05.04.2009