POKETT
Crumble
Moonpalace (2005)
Por Mikel M. Sanz
Recién acabado de digerir el estupendo ep que el net label francés Sundays In Spring nos entregó meses atrás (ya hablamos de él en el pasado número), es ahora el sello Moonpalace el encargado de distribuir en España el primer larga duración de Stéphane Garry, editado a finales de 2004. 'Crumle' (50 intensos minutos para la historia de una separación) es sincero, intimista; suena barroco y complejo pero tiene el don de las sencillez. Diez cortes de folk cálido y pop otoñal, entre el clasicismo y el atrevimiento (ahí está Stéphane Laporte a.k.a Domotic, colaborando en varios cortes con manipulaciones digitales y grabaciones de campo).
Con cierto paralelismo con el folk a cámara lenta de American Music Club y sobre todo Red House Painters, Pokett crea piezas de adictiva belleza como si de puzzles sonoros se tratase. Las canciones giran y mutan dentro de si en varias direcciones, para volver después a su punto de partida (ojo a los doce minutos de 'Sun').
La destreza técnica y la efectividad de los arreglos (violoncelo, piano, vibráfono...) se quedaría en pólvora mojada si no fuese por unas canciones que ya en su raíz acústica sobrepasan lo notable ('Allright' se presenta en su esqueleto y convence).
Tras una intro instrumental ('ElvisPressPlay') llega 'Marmalade', o los últimos días de un verano perfecto que desatarán la tragedia. Y es que la felicidad es efímera ('We fall down with the winter, in this cold light, November'). Es 'Fall', slow-rock que abre la herida de los recuerdos y la distancia. Sin lugar para reparar los errores del pasado ('Carthago'), sólo queda el consuelo de unos sueños imposibles que la llegada de la mañana terminan por destrozar ('Morning' o 'Sun', plegaria para que el sol baje y caiga de nuevo la noche). Confesiones con voz temblorosa ('Allright'), promesas e intentos no comprendidos ('Train') y un final entre resignado y ('OKCancel')... definitivo. Un gran disco.
Con cierto paralelismo con el folk a cámara lenta de American Music Club y sobre todo Red House Painters, Pokett crea piezas de adictiva belleza como si de puzzles sonoros se tratase. Las canciones giran y mutan dentro de si en varias direcciones, para volver después a su punto de partida (ojo a los doce minutos de 'Sun').
La destreza técnica y la efectividad de los arreglos (violoncelo, piano, vibráfono...) se quedaría en pólvora mojada si no fuese por unas canciones que ya en su raíz acústica sobrepasan lo notable ('Allright' se presenta en su esqueleto y convence).
Tras una intro instrumental ('ElvisPressPlay') llega 'Marmalade', o los últimos días de un verano perfecto que desatarán la tragedia. Y es que la felicidad es efímera ('We fall down with the winter, in this cold light, November'). Es 'Fall', slow-rock que abre la herida de los recuerdos y la distancia. Sin lugar para reparar los errores del pasado ('Carthago'), sólo queda el consuelo de unos sueños imposibles que la llegada de la mañana terminan por destrozar ('Morning' o 'Sun', plegaria para que el sol baje y caiga de nuevo la noche). Confesiones con voz temblorosa ('Allright'), promesas e intentos no comprendidos ('Train') y un final entre resignado y ('OKCancel')... definitivo. Un gran disco.
Crítica publicada el 01.07.2005
Formato LP
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