Sam Amidon
All Is Well
Bedroom Community, 2008
9
disco recomendado
Tras debutar el pasado año con el justamente inadvertido ‘But This Chicken Proved Falsehearted’ (Plug Research, 2007), el neoyorkino Sam Amidon da un salto cualitativo gigantesco gracias a su segundo álbum pop (quedan atrás experimentos varios con las grabaciones de campo y la música tradicional en estado puro). Y es que, a un acertadísimo paquete de reinterpretaciones de temas de folk ancestral, hay que unir el ejemplar trabajo en los arreglos de Nico Muhly y de Valgeir Sigurðsson en la mezcla (Bonnie 'Prince' Billy, Björk o múm dan fe de ello). Si a esto sumamos las colaboraciones de Eyvind Kang, Aaron Siegel y el que faltaba, Ben Frost, tenemos la casa Bedroom Community y sus Greenhouse Studios al completo.
Beneficiado por una producción que no suena en ningún momento artificiosa o efectista (lo que sí lastraba el debut de Sigurðsson, ‘Ekvílibríum’), ‘All is Well’ sabe sacar provecho a todas las virtudes del estudio para ponerlas al servicio de una decena de canciones magistralmente actualizadas; a tenor de los originales a los que servidor ha tenido acceso.
Sam deja claro desde el primer corte (el leve balanceo de ‘Sugar Baby’, blues acústico y reposado) que tiene un arma poderosa en sus manos: una voz natural, agradable y matizada, nada forzada y que ¡oh, milagro!, pese a tener algo de todos ellos, no recuerda sospechosamente al Nick Drake, Jeff Buckley o Will Odham de turno. La tensión ascendente de ‘Little Johnny Brown’ da paso a una de las canciones del año: ‘Saro’. Devastadora en fondo y forma (y muy adictiva, por cierto), pasa a ser candidata número uno para intentar dignificar (sin éxito posible) el próximo bodrio de Isabel Coixet detrás de la cámara. Y así continúa el de Vermont, rescatando standards del folk, el gospel y el bluegrass, quedándose en los primeros ’70, cuando Gram Parsons redefinió el country (‘Little Satchel’) o revistiéndolos de electrónica (‘Fall On My Knees’). Con unos suntuosos arreglos de cuerda y viento, se maneja en los cortes más barrocos y dinámicos (‘Wild Bill Jones’ y ‘Prodigal Son’) o en los más oscuros y comatosos (‘O Death’ y la titular ‘All Is Well’). Altamente recomendable.
Mikel M. Sanz, 06.04.2008