Ha sido casi media década de espera, pero a finales del año pasado el sello alemán Ahornfelder editaba la continuación del por aquí muy bien acogido disco de debut de Semuin, ‘Providence’ (2005, Audio Dregs), uno de los mejores largos de laptop-folk, folktronica o como quieran llamarlo del decenio que dejamos atrás. ¿Y qué ha hecho el señor Jochen Briesen en estos cinco años de parón? Se preguntarán sus escasísimos seguidores peninsulares. Bien, en lo musical, que es de lo que se trata, trabajar en sus proyectos paralelos (Gaston, Taunus) y para Semuin se ha guardado la mayor sorpresa: un vuelco radical en su sonido. ¿A mejor o a peor? Bueno, a diferente… y desde mi punto de vista, este algo diferente queda lejos de las cotas de belleza alcanzadas con su álbum de presentación.
Haciendo uso exclusivo de instrumentación midi y algunas grabaciones de campo, ‘Circles And Elephants’ toma como lugar de partida el amplio terreno de acción trabajado por el enorme Nobukazu Takemura desde mediados de los ’90 para arrimarlo a las abstracciones digitales y al patchwork sonoro de la gente del sello Plop (gel:, Sora, los primeros Lullatone) y el insaciable Keiichi Sugimoto en sus diversas reencarnaciones (Minamo, Fonica, Fourcolor, Filfla). Así sucede en ‘Greeting Prelude’, ‘Wilma’, ‘Circles’ y ‘Neve’, cruces de música aleatoria, electroacústica juguetona y deconstrucción pop. Las dos partes de ‘Stem’ llevan esta misma metodología hacia unas sonoridades entre la ciencia ficción y el ruidismo con glitches. Son sin embargo las extensas ‘Elefanz’ y ‘+-’, acercamiento a los Tortoise de ‘TNT’ (1998, Thrill Jockey) dándole a la música gamelán con los sintetizadores robados a Kraftwerk y la preciosa ‘Zombie’, combinando guitarras acústicas y eléctricas (muy Robert Fripp, por cierto) sobre una rítmica desacompasada las que acaban de redondear una obra notable.