'Al-djaber' es el segundo larga duración de Strand. Así deberíamos considerarlo. Porque entre colaboraciones (su dubitativo split junto a Polaroïde, ese experimento colectivo llamado 'Guitars and noises'), proyectos paralelos (el avant-hop junto a Tres para el sello Pulpa) y 'promesas incumplidas' (el ep para City Centre Offices que se quedó sin largo) se pueden perder o desdibujar dos obras tan redondas, pulidas y precisas como 'Paz' (2003, Foehn) y el presente álbum para Pueblo Records, su continuación natural.
El factor diferencial de este lp respecto a su debut (emotivo folk digital de dormitorio) es que concentra en cuarenta minutos escasos (casi) todas sus facetas sonoras, y no sólo eso, dirige el foco hacia su vertiente más pop, lo que convierte su escucha en un placentero viaje.
Con la profundidad, el brillo y la contundencia del mastering de Twerk (el cd suena a las mil maravillas), el resto del trabajo queda en manos de unas canciones que funcionan a la perfección dentro de un formato de disco pop: variedad, accesibilidad, arranques de abstracción, subidas, bajadas...
Entre cortes de laptop-folk (la intro 'Christanoï'), complejos mosaicos de hip hop digital de orgánicos arreglos (cuerdas, beats y glitches en '2r', 'Anem al Wonka' y 'Still Running'), poptrónica para habitaciones solitarias ('Echar de menos Madrid es fácil, basta con marcharse', 'Miki'), electrónica 'mundialista' ('D_Hypocrites) e idm ('Hikokomori', 'Selamat Datang'), el único pero puede ser una diversificación no presente en 'Paz'.