Tame Impala
Innerspeaker
Modular, 2010
Como hemos comentado por aquí en alguna que otra ocasión, con estas cosas del revival, la satisfacción obtenida depende casi tanto del sonido revisitado como de las habilidades para hacerlo sonar renovado, más aún en unos tiempos en los que el 90% de lo que se hace (¿o rozamos ya el 100%?) es volver atrás en el calendario. Ayuda bastante el poner algún detalle de cosecha propia, ir más allá del homenaje puro y duro y matizar el discurso con pinceladas de presente. Pero eso es algo complicado y raro de encontrar.
Bajo estas premisas, y tomando dos ejemplos muy recientes, a servidor el enésimo álbum de Ariel Pink (‘Before Today’, 4AD) le aburre sobremanera. Y eso que para la gran mayoría estamos ante una obra que consigue un acercamiento inaudito a los temibles ochenta, logrando reconciliarnos con el subconsciente sonoro de nuestra juventud, ése que venimos repudiando sistemáticamente desde hace años. Pues bien, conmigo no ha funcionado. Lo de Tame Impala, a pesar de no ser tan transgresor, sí. Como dice mi sobrina cada dos por tres: ¿y por qué? A eso vamos.
En su debut en formato largo el trío de Perth (Australia) no se va por las ramas y apunta directamente a una de nuestras debilidades, la psicodelia inglesa de la segunda mitad de los sesenta. Y lo hace de tal forma que ‘Innerspeaker’ parece, desde la producción al sonido añejo pasando por las mismas composiciones y la estética, una reedición de un grupo olvidado del área de Canterbury en las postrimerías de la década multicolor. ¿Es lícito recompensar el trabajo del combo de Kevin Parker? Sí, porque nos gusta rememorar el pasado con la panorámica que dan 40 años de distancia, sobre todo si viene de la mano de buenas canciones. En el lado opuesto, el del toque personal, el de la banda de tributo sin más, es evidente que el último de Caribou le da varias vueltas a este disco.
Así pues, nos quedamos con el empaque de ‘Innerspeaker’ y los momentos de especial inspiración en ‘It Is Not Meant To Be’, ‘Alter Ego’, ‘Make Up Your Mind’ y ‘Expectation’, pidiéndoles que para la próxima intenten ir un poco más lejos en su labor arqueológica. A nosotros por ahora nos vale con rememorar lo buenos que eran Caravan, Soft Machine, Kevin Ayers, los Pink Floyd de Syd Barrett, el prog-rock germánico (Can y Neu! en cabeza), Gong y hasta los primeros King Crimson en forma de nuevas (sus nuevas) canciones.
Mikel M. Sanz, 27.06.2010