The Drums
The Drums
Moshi Moshi, 2010

Precedido por una retahíla de hits incontestables, iniciada en Septiembre del pasado año cuando se editara su siete pulgadas ‘Let’s Go Surfing’ (2009, Moshi Moshi), el debut de The Drums no ha de tomarse como una revelación, sino como una confirmación en toda regla. La consagración de bastantes años de trabajo.
Tras conocerse a una temprana edad, Jonathan Pierce (carismático líder del cuarteto) y Jacob Graham (también capo del sello Holiday Records) deciden dar sus primeros pasos en el proyecto de electro-pop (algo) petardo Goat Explosion. En 2003, Jonathan cambia de aires, que no de tercio, y remodela con pinceladas de post-punk su anterior propuesta, ahora bajo el nombre de Elkland y junto al que a la postre será tercer miembro del combo neoyorquino, el guitarrista Adam Kessler. En paralelo, Jacob monta Horse Shoes y demuestra su amor por todo lo que toca Robert Wratten, llegando a publicar un ep en el muy indie Shelflife Records. Cosas del destino, a finales de 2008, habiendo dado carpetazo al pasado, Jonathan y Jacob se reunen en Florida para dar forma al embrión de The Drums. Ya en Nueva York y a principios de 2009 se les une, lo adivinaron, Adam. Sólo les falta, ironías de la vida, un batería. Connor Hanwick es el elegido para, con un único tema (el citado ‘Let’s Go Surfing’), multiplicar por cien el impacto y la calidad de todo lo que habían hecho en sus aventuras previas.
Al silbido más tarareado del indie-pop reciente desde el ‘Young Folks’ de Peter, Bjorn & John, le siguieron el ep ‘Summertime!’ (Moshi Moshi, 2009), tres nuevos singles (‘I Felt Stupid’ y en este 2010 ‘Best Friend’ y ‘Forever And Ever Amen’), algunas ediciones en formato digital y la filtración vía internet de varias canciones inéditas. Resumiendo: los seguidores del grupo más británico de los Estados Unidos tras sus colegas de The Pains Of Being Pure At Heart conocíamos siete de los doce cortes que incluye ‘The Drums’ (2010, Moshi Moshi). ¿Es esto bueno o malo a la hora de valorar su disco? Es indiferente: The Drums apuntan muy alto. No temen al éxito y van a por él a cuerpo descubierto, tienen un frontman que parece haber nacido para serlo (un cruce imposible de Morrisey e Ian Curtis), en realidad no son tan cerrados estilísticamente (los Pains son muy ingleses, pero es que encima lo son con un periodo de media década) y su trabajo suena al clásico debut al que vuelves una y otra vez cuando van pasando los años.
Con una cara a (qué antiguos somos) que tira para atrás, diana tras diana, las comparaciones con The Smiths se entienden a las primeras de cambio en ‘Best Friend’ y su poética del ‘angst’ juvenil (‘You're my best friend/But then you died/When I was 23 and you were 25’ recuerda mucho al ‘There’s A Light That Nerver Goes Out’ de los de Manchester). Pero aunque en lo lírico y estético el símil esté más que justificado, en lo estrictamente musical lo está aún más con el lado pop de Joy Division o el menos electrónico de New Order. Los riffs circulares, los teclados que hielan la sangre, la concreción rítmica y el regusto melódico de ‘It Will All End In Tears’, ‘We Tried’ y ‘I Need Fun In My Life’ no dejan lugar a las dudas. Como hemos dicho antes, The Drums no caen en el cliché de grupo que adora exclusivamente el catálogo de Factory, Sarah o Rough Trade, y van más allá vertiendo buenas dosis de pop playero, ya sea a modo de píldora instantánea en ‘Let’s Go Surfing’ o con unas guitarras y unas voces que miran directamente al surf-rock instrumental de los 60 y a la celestiales armonías de The Beach Boys. Si a esto le sumamos unas gotitas de soul-pop (la balada ‘Down By The Water’) y otra gran canción a añadir a sus clásicos (el memorable estribillo de ‘Book Of Stories’, 100% The Field Mice), pues qué quieren que les diga… tocados y hundidos.
Mikel M. Sanz, 13.06.2010