the dust dive :: claws of light

The Dust Dive

Claws Of Light

Own, 2007

Nota: 4.5/5 Disco Recomendado

Hace dos años, a propósito del excelente debut de The Dust Dive (‘Asleep Or Awake Walk’, Own), apuntábamos el toque Sebadoh que se dejaba ver en su lo-fi rock de dormitorio. Cosas de la vida, para este segundo álbum han contado con la presencia de Jason Loewenstein (bajista de los autores del esencial ‘Bakesale’) como productor, mezclador y batería puntual en tres temas.

En lo musical nada ha cambiado. Grabado por deseo expreso del grupo en su apartamento en Flatbush Avenue (Brooklyn), ‘Claws of Light’ conserva el acabado casero y acogedor de su música, y además, la consolida en su personalidad inimitable, esta vez con una producción más brillante y nítida (excepción hecha del último tramo).

El disco empieza bien alto con ‘Babyface in a Pickup Truck’, auténtica píldora de indie-rock de efectos instantáneos. ‘Screen Light Flu’ confirma que sus señas de identidad se mantienen intactas: Laura Ortman (guitarra eléctrica y violines, entre otras cosas) y Ken Switzer (teclados) construyen un mantra sobre el que Bryan recita (insertando sus clásicos collages de grabaciones de campo y radio) su críptica poesía. La canción titular (hermana gemela de ‘Olathe North Parking Lot’, corte inicial de su debut, pero en versión bucólica), con su sencilla progresión de acordes con delay a la guitarra, sus bellos fraseos de violín y esos silbidos finales es, como indica Ken al hablar del sonido del trío, “experimental campfire music”. El slow-rock en la sombra de ‘Rope Swing 2000’ (The Velvet Underground), da paso a una colección de canciones que, acudiendo al procedimiento anteriormente citado, van de un vitalismo campestre (‘Cut the Day with a Steak Knife’, ‘Gowanus Meadowlarks’) a una melancolía arrastrada (‘Catfish from the Pharaohs’, la preciosa ‘Green River’), quedando ambas facetas perfectamente fundidas en ‘Starlet/Miss Brooklyn’ (Camper Van Beethoven poniendo banda sonora a una de David Lynch). Su cara más experimental y paisajista (la mortuoria balada ‘Postcards of Real Worlds’ y ese misterioso sueño evocador que es ‘East Fork Rainbow’, cantada por Laura) cierran un trabajo que los posiciona como un sólido pivote del rock americano más imaginativo.

Mikel M. Sanz, 19.11.2007

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