TRAJEDESALIVA
Mima Blanca
Por Mikel M. Sanz, publicado el 01.01.2004
El segundo trabajo de trajedesaliva en formato largo tras debutar en el 2000 con 'Mima', pertenece a esa clase de obras que, dada su singularidad, no puede dejar indiferente: o te gusta o no te gusta. El disco, dividido en diez tramos sin título alguno, es plenamente instrumental a excepción del recitado de Una Vena en el segundo corte, y remite claramente a una época (principios de los '70) y unos movimientos musicales claramente interconectados: art-rock, prog-rock, sonido Canterbury y por extensión, post-rock.
La música dice estar inspirada en el trabajo de Nico y Diamanda Galás. Admitiendo no haber prestado demasiada atención a la carrera de la segunda, sí puedo constatar que tiene bastante de Nico (una de mis cinco mujeres favoritas en esto de la música) y su sonido gélido, conciso y minimalista. (De hecho, al primer corte del álbum sólo le falta la grabe voz de la alemana).
Tenemos delante un disco ambiental, de oscuros pasajes, donde toman especial protagonismo los desarrollos de los instrumentos de viento, dibujados sobre un colchón de sintetizadores. Puede venir a la memoria (y lo hace en varias ocasiones) la cara b del 'Low' de Bowie con esa sensación de enormes extensiones de tierra desiertas, sin vida, la sencillez cíclica de Robert Wyatt o el 'Islands' de King Crimson. Hay también temas (4 y 7) que me recuerdan a los Manta Ray mas rítmicos y germánicos y en el lado opuesto, un par de joyas de belleza calmada y perfectas melodías (6 y 9). A pesar de algún momento en el que la linealidad (un sonido demasiado plano), pueden suponer un lastre, trajedesaliva consiguen mantenerte en su mundo paralelo durante 40 minutos.